Notas, de tan dispersas. . .

Alegoría del buen gobierno

con 3 comentarios

Pedro Ángeles Jiménez


¿Qué puede decirnos una obra de arte de su entorno cultural? ¿qué podemos hacer para leer las múltiples miradas, los textos y contextos que nos ofrece?. He aquí un esfuerzo incompleto, una más entre todas las puertas abiertas que ofrece el arte de la Nueva España. Esta nota fue la participación que se presentó bajo el título “El desfile regio en un biombo novohispano del siglo XVIII”, en el marco del Primer Simposio Internacional Literatura novohispana. Revisión crítica y propuestas metodológicas, el 19 de noviembre 1993. Apareció publicado en: Pedro Ángeles Jiménez, “Alegoría del buen gobierno en un biombo novohispano del siglo XVIII”. Literatura novohispana. Revisión crítica y propuestas metodológicas, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1994: p. 276-287.1.


A la memoria del maestro Xavier Moyssen (1924-2001)


Son varios los biombos del mundo novohispano que han llegado a nosotros. Cada uno, con diversidad en sus valores artísticos, nos muestran aspectos importantes de los artistas y la sociedad que los produjo, y son, por la peculiaridad de su iconografía, muestras fieles del complejo mundo cultural en que se movieron sus antiguos dueños.

Los biombos producidos en la Nueva España no variaron la forma tradicional de este mueble, el cual se conforma por una serie de hojas plegadizas unidas por bisagras,2 en realidad, los grandes cambios se dieron en los programas iconográficos pintados en ellos; en sus generalmente extensas superficies, se encontró el lugar idóneo para realizar obras con un carácter eminentemente profano, costumbrista, mitológico o literario, por lo que ese tipo de obras permiten echar una mirada a esa otra parte de la cultura novohispana, la cual para el caso de la pintura, escasamente se ha conservado. ¿Cuál fue el proceso que llevó a los artistas novohispanos que pintaron biombos, a hacer de este mueble un punto de contacto de tan notoria importancia entre el arte de la pintura y la literatura?. A vuelo de pájaro me imagino las siguientes respuestas.

Tan luego se establecieron los primeros contactos entre Nueva España y el mundo oriental, a la vista de las primeras importaciones de este género, los biombos producidos en México debieron apegarse a temáticas y fórmulas determinadas por la novedad y la técnica; como reflejo de aquellas obras, se puede citar el Biombo del palacio de los virreyes, perteneciente al Museo de América de Madrid, en donde se distingue cómo unas nubes de corte chinesco surcan el cielo de la capital novohispana, y en otros biombos cuya cronología va desde fines del siglo XVII hasta avanzado el siglo XVIII, se aprecian fondos bermellones con aplicaciones en color dorado, dragones, pagodas y otras figuraciones del mundo oriental, apenas cercano a Nueva España por medio del intermitente hilo que forjaron las naos que atracaban en el puerto de Acapulco, por esporáricas noticias sacadas a la luz por diversos impresores, o por la imaginación.

Un claro interludio de esa paulatina fusión entre la pintura y literatura lo constituye un biombo de dos caras en donde se representaron a Las artes liberales y Los cuatro elementos: la Tierra y el Aire, debido al pincel de Juan Correa3. Antes de pasar a formar parte de las colecciones del Museo Franz Mayer, hasta fechas más o menos recientes, esta obra se localizaba en España, en poder de una línea de descendientes colaterales de fray Payo Enríquez de Ribera, a la sazón arzobispo y virrey de la Nueva España entre los años de 1667 a 1679. María Josefa Martínez del Río de Redo, en un interesante estudio sobre este biombo de Juan Correa, considera la posibilidad de que fray Payo actuara como patrono de la obra, dictando además el culterano programa iconográfico al pintor novohispano4, y que una vez concluida su labor de gobierno temporal y espiritual, llevase dentro de su ajuar al apreciable biombo, obra que posibilita conocer la forma en la que Ovidio, Virgilio y distintos tópicos de la cultura clásica, se utilizaron dentro del ámbito novohispano.

Otras representaciones que encontramos en los biombos de fines del siglo XVII y principios del XVIII, se refieren a retratos pormenorizados de la entonces esplendorosa ciudad de México, entre los que se puede citar el plano del conde de Moctezuma, obra atribuida a la mano de Diego Correa, que actualmente se conserva en las colecciones del Museo Nacional de Historia, o biombos que tratan otro tema caro a la conciencia criolla de aquel momento: la conquista de México, asunto que se maneja con desenvoltura en diversas obras de este tipo, las cuales aluden a distintos momentos de la gran epopeya cortesiana, como el encuentro de Cortés y Moctezuma, o el asedio de Tenochtitlan.

Tocó a la pintura del siglo XVIII, desarrollar en los biombos otras temáticas, tales como los saraos o escenas de cacería, la danza del palo volador, el placer de un paseo por el florido canal de la Viga, y ya en un entorno directo con la literatura, escenas de la vida de Inés de Castro, o momentos y avatares acontecidos ni más ni menos que al Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha.

Pero esta es sólo una parte de la historia y del problema. Recientemente, a la luz de una exposición titulada Biombos mexicanos, asiáticos y europeos. Siglos XVII-XX organizada por Fernando Gamboa en 1987, Santiago Sebastián estableció que una serie de medallones pintados en un biombo expuesto en esa muestra, tenía relación a lo menos seis casos, con emblemas extraídos de una obra de Vaenios titulada Theatro Moral5. Véase por ejemplo el medallón que ilustra el emblema 10, En medio está la virtud, o el emblema 45, la todavía actual e ilustrativa Incomodidad de la pobreza. Con ello se vino a corroborar que el mundo artístico del barroco hispanoamericano, fue deudor, como el europeo, de las enseñanzas y fórmulas jeroglíficas inventadas años atrás por Andrea Alciato y otros tantos humanistas6, y que el ambiente cultural novohispano propició, junto a la Ratio studiorum de los jesuitas y su infinidad de certámenes literarios, un mundo en el que el emblema, como en sus orígenes, se aplicaba como fórmula didáctica al ejercicio del intelecto, y con el fin profundo de propiciar la correcta conducción y buena moralidad de los príncipes profanos y religiosos, de los doctores, clérigos, bachilleres y avanzados estudiantes de las escuelas novohispanas, y al final, de la sociedad en su conjunto. (1607)

Biombos de tema costumbrista, ilustrados con medallones de regular calidad pictórica, y acompañados con versos de segunda categoría que rayaban en simples refranes, no serán más vistos de esa manera. La presencia de la emblemática en los biombos viene a ampliar las perspectivas en los estudios de la historia del arte novohispano, pues pone en la mesa de discusión, además de la posible identificación de una fuente como rectora de un determinado programa iconográfico, si en efecto, en tanto obra de encargo, dicho programa se debía al culterano capricho del patrono, si era copia de los tantos y tantos monumentos efímeros que se ilustraban con emblemas o empresas, o eran urdidos por un pintor que compartía con el resto de la sociedad, el gusto y conocimiento por estos requiebres del intelecto.

* * *



Perteneciente a una colección particular, y estudiado parcialmente por Maria Josefa Martínez del Río de Redo y Teresa Castelló Yturbide, les presento un biombo, cuyo tema, según dichas autoras, refiere la Entrada de Felipe V a Madrid7, y en donde además, en compañía del tema principal de la obra, se aprecia un agrupamiento de 24 emblemas -dos en cada lámina del biombo-, cuya fuente todavía no se ha identificado.

En la pintura novohispana, aunque hoy escasas, se realizaron distintas obras de corte conmemorativo cuyo objeto fue el guardar imágenes visuales de los festejos y ocasiones importantes en la vida del virreinato, tal sería el caso de un lienzo anónimo -en colección particular-, que representa el Arco de la entrada a la ciudad de México del Virrey marqués de las Amarillas, documento plástico de inestimable valor, en donde se observa el aparato y lustre que tales ocasiones alcanzaron en el ambiente del mundo novohispano8. Otro ejemplo podría ser el biombo que hoy se comenta, en donde, como tema central, se representa en su tercio inferior un desfile de varias agrupaciones de caballería, que sirven de cortejo a la figura de un gobernante.

La presencia de obras de corte conmemorativo en la Nueva España no debe resultar extraño. Desde el siglo XVI, son numerosas las noticia de las celebraciones o festejos, acompañados de arquitectura efímera o túmulos funerarios, que se levantaron en la capital del virreinato con ocasión de la entronización o muerte de algún príncipe civil o religioso, ya de la metrópoli, ya del mismo virreinato. La mayoría de las veces, dichas celebraciones se acompañaban de misas, sermones, textos aclaratorios y composiciones literarias, que aludían al personaje y la ocasión que se tratara. Por ello, no sería difícil que el momento ilustrado en esta obra, formaran parte de un programa relacionado a los festejos en honor de la figura del gobernante que preside el desfile -representado entre las hojas 5 y 6 del biombo-, y digo gobernante, pues por el momento resulta difícil precisar de quién efectivamente se trata.

Las autoras ya citadas consideran que este personaje es Felipe V (1683-1746), y por consecuencia, ubican la factura del biombo sobre la primera mitad de siglo XVIII9. Sin embargo, algunas características formales presentes en esta obra hacen posible una reconsideración al respecto: Efectivamente fue en tiempos de Felipe V que el tricornio y las galas a la francesa, se adoptaron en los usos y costumbres de la España de principios del siglo XVIII y los confines de su reino. Baste ver algunas imágenes elocuentes, como el Felipe V a caballo pintado por Ranc, o la familia del mismo príncipe, ejecutada por Van Loo10. El uso de pelucas tan altas, por sólo citar un elemento, se correspondería de manera más directa con obras anteriores o contemporáneas de Juan Rodríguez Juárez, como lo demuestran sus retratos de Fernando Alencastre Noroña y Silva, duque de Linares11 o del don Juan de Acuña, marques de Casafuerte12.

Un cambio paulatino en la moda, con mayor correspondencia a la representada en este biombo, se dará a mediados del siglo, en donde las pelucas se hacen menos copetudas y aparatosas, y en cambio diferentes partes del vestido masculino se enriquecen con exhuberantes brocados de oro o plata. Podría servir de ejemplo el retrato del conde de Revillagigedo pintado por Miguel Cabrera13, y otros tantos retratos que rebasan el 1750.

Por otro lado, la presencia de la rocalla que modela los marcos de los emblemas que aparecen en los tercios superiores, o la encarnadura tan sonrosada de todos los personajes, serían otros tantos elementos que posibilitan pensar que la factura del biombo se ubica sobre la segunda mitad del siglo XVIII. De manera que, si no es Felipe V, ¿quién preside el regio desfile?.

Existen diversas descripciones y aún pinturas y grabados que refieren esos magnos acontecimientos de la vida política y social del imperio español, mediante las cuales se distinguen dos formas en la ceremonia de entrada de un gobernante a la metrópoli: una, cuando ya dispuestos los arcos triunfales, tablados y toda suerte de aparatos efímeros en un recorrido predeterminado, los nuevos monarcas montados en sendos carruajes, iniciaban su recorrido a la capital desde los jardines del Buen Retiro -tal como lo ilustran dos grabados de La entrada de Felipe V a Madrid-, y otra, cuando ya realizada la ceremonia anterior, se hacía la entrada pública del rey, quién bajo palio y montado en un corcel, era acompañado por nutrida concurrencia de señores de corte y otros principales, y diversos destacamentos militares de caballería. Como se observa al efecto, este segundo momento es el que ilustra el biombo en cuestión, lo cual por otra parte explicaría por qué razón no se observa la presencia de algún aparato efímero en el recorrido del ecuestre desfile.

Un destacamento de tambores, trompeteros y soldados se ubica en el inicio de la procesión, y claramente muestran, así como los pajes y el palio coronado del gobernante, las armas de los reinos españoles. A esa comitiva precede un rico despliegue de señores y principales que acompañan al gobernante, quién monta un corcel blanco enjaezado, como corresponde a su dignidad, con ricos arreos cuajados de oro; finalmente, tras el séquito central, se observa otro destacamento de caballería encabezado por una fila de clarineteros.

De todas las partes del biombo, ésta es sin duda la que mayor expresión narrativa concede, punto que puede comprobarse en la representación de la muchedumbre que ya de pié, montada en cabalgaduras o ganando la vista desde una arquitectura que semeja un acueducto, observa el paso del cortejo.

Hay trozos de deliciosa delicadeza. El mejor, tal vez, lo constituye el único personaje que mira la procesión del mismo lado que espectador -en la hoja 8-, y el par de niños que de la mano le acompañan. Este conjunto de personajes destaca ademas, como un recurso que el pintor utilizó para hacer al espectador, otro partícipe de lo que se describe.

En conjunción con ese panorama, sólo cabe pensar que además de las diversas relaciones y noticias que andando el tiempo, llegaban impresas al virreinato, el pintor que realizó este biombo tuvo a la mano otra fuente que no debió desdeñar: las procesiones y entrada de virreyes a en la Nueva España.

Entre la nutrida concurrencia que observan con gusto la parafernalia que despliega el desfile del biombo en cuestión, se observa la preferente representación de mujeres: lucen rica variedad de vestidos, abanicos tocados y rebozos, típicamente novohispanos. Al leer una parte de la descripción que hiciera Cristóbal Gutiérrez de Medina sobre la entrada a la ciudad de Puebla de su señor, el virrey marqués de Villena (1640), no se puede menos que evocar cierta correspondencia con las imágenes mencionadas: En las cercanías de Puebla había tanta gente, que parecían ejércitos distribuídos en el campo,

bandas de mujeres que, olvidadas de su encogimiento y llevadas de su afecto, en tropas con gritería le echaban [al virrey] mil bendiciones; unas decían: "Su cara dice que es hijo de un Serafín"; otra, "Linda cara tienes, buenos hechos harás", que fue lo del filósofo: bona facies, bona facies; otras: "Sea bien venido el Virrey grande y el deseado de todos". El enjambre de los muchos muchachos, que fué increíble, daban voces con muchas banderillas, diciendo: "¡Viva el Duque Marqués de Villena!…14

Todas las galas de un rey y su entrada pública inmersas en un ambiente novohispano. Ello sólo se explica acabalando la descripción de los tercios superiores.

Sobre el fondo bermellón, como se dijo, el artista distribuyó una serie de 24 emblemas divididos en dos hileras. Cada emblema inicia con venera en la que se dispuso, alternativamente, el expresivo rostro de una dama o el de un caballero. De la base de la venera se abren dos guías compuestas por formas vegetales y roleos, que modelan un marco dentro del cual se representaron distintas imágenes simbólicas que ilustran los motes y epigramas en forma de quintetos, completan las cuales que completan los tres elementos básicos del emblema.

En torno de los emblemas, pueden observarse dibujados con hábiles trazos en dorado y negro diversos pájaros, mariposas y otros animales de la naturaleza americana, africana o mitológicos, como el venado, la gacela, el unicornio, el pavo real, los leones, el toro, un caballo, un venado, un perro y junto a ellos, evidenciando la separación del mundo natural con el mundo moral, de policía y buen gobierno, se representó a un par de indios.

Veamos algunos ejemplos de los emblemas:

Hoja 5. Emblema superior. En el primer plano, con la vista hacia el espectador, aparece un hombre ricamente ataviado mientras en el fondo se distingue dos casas: una con techo de cristal y otra de teja simple. Mote y epigrama:

Tecto vitreo, ne le_das Vicino

Teme un contrario baiben

quando â otro le hicieres mal

pues esta seguro quien

a otro techo le hase bien

siendo el suio de christal

Emblema inferior. En el fondo de la escena, un par de hombres miran el disparate de cómo un ciego guía a otro ciego. Mote y epigrama:

Ambo candente [Ambos caen]

De una duda en la porfía

el Sabio solo te advierta

que cuando a el necio se fia

y un ciego a otro guía

la cayda de ambos es cierta

Hoja 6. Emblema superior. Un hombre trabaja en mover una pila de pacas. Mote y epigrama:

Laxus, fit, Amplexus

El que todo lo procura

tiene de necio la marca

quererlo todo es locura

y asi mui poco asegura

el hombre q’ mucho abarca

Emblema inferior. En medio del jardín, un hombre se lleva su mano derecha a la boca, en actitud de guardar silencio.

Silere tutum [El silencio lo es todo]

De este mundo en la batalla

la lengua da mayor guerra

el silencio la abasalla

y errando el q’ nunca calla

el q’ mas habla mas yerra

Hoja 9. Emblema superior. Una dama y un caballero platican en una elegante estancia. Mote y epigrama:

Verbun nequam Simili

De la injuria en el exeso

la voz con el eco lucha

el qe se habla haze regreso

al que lo dise i por eso

qn mal habla mal escucha

Qué relación tiene el desfile y la serie de 24 emblemas?. En parte, al explicarse esta obra como un biombo conmemorativo, se ha dicho que los programas literarios no eran ajenos a acontecimientos relevantes, como una elevación al trono, o la muerte de algún ilustre personaje -reyes, reinas, virreyes, arzobispos-. La serie de emblemas que ilustran en el biombo, se hilvanan de tal manera que, aún cuando ilustras diversas cuestiones, coinciden en aparecer como máximas de sabiduría ligadas a una conducta moral y ética: se exaltan temas como la prudencia, la discreción, la oración, la modestia, la sabiduría, la razón, frente a vicios como la codicia, la blasfemia, la murmuración. El medallón inferior de la hoja 12 representa a un pastor y su rebaño: puede ser el gobernante y su reino, y el resto de los emblemas las conductas y virtudes que de él se espera que evite o aplique, de forma que en su conjunto, esta obra, única por su temática e importante pieza del arte del virreinato, mostraría en su lectura general un espejo político del buen gobierno, de manera que, aún cuando el gobernante que se representó en este biombo fuera, como supongo, Felipe VI, la particularidad de la obra se ampliaría a la generalidad de los gobernantes del imperio español, se trate de reyes o virreyes.

El biombo, mobiliario indispensable en el ajuar de las casas y palacios de los ricos potentados de la Nueva España, tiene sin duda en la obra que hoy se comenta uno de sus más extraordinarios ejemplos. Obra monumental por su composición, su compleja iconografía y extraordinaria ejecución, logra advertirnos de la rica ostentación a la que llegaron sus patronos, permitiéndonos además, adentrarnos en el gusto literario y culterano de la sociedad que lo produjo.

Los emblemas

Hoja 1. Medallón superior. Participan en la escena dos mujeres arrodilladas que escuchan a un hombre, quién a su vez señala a otro personaje lisiado y con muletas.

Parum vitat perdere lucri15

De el mucho logro en el ancia

siempre la codicia abusa

y es conocida ignorancia

porque la poca ganancia

la mucha perdida escusa

Medallón inferior. Un hombre tapa sus oídos con sus manos, mientras dos personajes más le instigan con palabras necias.

Insipiente Surdesco16

Necedades no te opriman

si de discreto te precias

que estas en nada se estiman

y â oidos sordos no lastiman

Jamas las palabras necias

Hoja 2. Medallón superior. Desde una ventana, una mujer observa la escena en la que aparecen un viejo y un joven, quienes representan dos distintas etapas de la vida que a pesar de todo ha de acabar en la muerte, representada por un esqueleto con su guadaña y una calavera.

Virtus vt Salus17

En este mundo engañoso

anda el discurso perplexo

sin quererse fiar, dudoso

ni de la virtud del moso

ni de la salud del viejo

Medallón inferior. Mientras un personaje recoge nueces del suelo, otro las recibe en una batea.

Rumor Venus18

La modestia en traje i trato

es para el hombre advertido

y de el vano desbarato

en palabras y aparato

dizen q’ mas es ruido

Hoja 3. Medallón superior. En un taller de carpintería, se observa a un artesano y su hijo trabajar; a la virtud del trabajo el carpintero añade la virtud de la oración, representada por el rosario que lleva en una de sus manos. Cabe señalar que esta composición recuerda otras pinturas de corte religioso que tienen por tema El taller de Nazaret, donde el hombre barbado es José y el niño Jesús.

Ora et Labora19

Mui poco premio se alcanza

solo en el trabajo dando

nunca assi el hombre descansa

que el logro de la esperansa

se consigue a Dios rogando

Medallón inferior. En el plano profundo de la escena, un viajero en cabalgadura voltea y observa que su compañero rezagado es atacado por un par de bandoleros.

Retrorsum pro perat20

Mucho consigue quien tira

â el bien que lograrse pueda

cuando â otro fin no conspira

que el q’ adelante no mira

de ordinario atras se queda

Hoja 4. Medallón superior. en el interior de una rica estancia un personaje observa a un par de enamorados. Por su composición, este fragmento de la obra guarda alguna relación con pinturas que tienen por tema los desposorios de María y José.

Operibus crede21

Hazer no ofrecer favores

el que es discreto aprendio

porque desterrando errores

obras solo son amores

que buenas razones no

Medallón inferior. Una mujer sentada observa como un hombre de rica cabalgadura al escupir al cielo se ensucia el rostro con su misma saliva.

Se non Celo conspuit22

Vituperar sin recelo

a el mayor, locura es clara

y advierte que en tal anhelo

a quien escupiere el Cielo

cae la saliva en la cara

Hoja 5. Medallón superior. En el primer plano, mirando al espectador, aparece un hombre ricamente ataviado mientras en el fondo se distingue dos casas: una con techo de cristal y otra de teja simple.

Tecto vitreo, ne le_das Vicino23

Teme un contrario baiben

quando â otro le hicieres mal

pues esta seguro quien

a otro techo le hase bien

siendo el suio de christal

Medallón inferior. En el fondo de la escena, un par de hombres miran el disparate de cómo un ciego guía a otro ciego.

Ambo candente24

De una duda en la porfía

el Sabio solo te advierta

que cuando a el necio se fia

y un ciego a otro guía

la cayda de ambos es cierta

Hoja 6. Medallón superior. Un hombre mueve una pila de pacas marcadas.

Laxus, fit, Amplexus25

El que todo lo procura

tiene de necio la marca

quererlo todo es locura

y asi mui poco asegura

el hombre q’ mucho abarca

Medallón inferior. En medio del jardín de las virtudes, un hombre se lleva su mano derecha a la boca, en actitud de guardar silencio.

Silere tutum26

De este mundo en la batalla

la lengua da mayor guerra

el silencio la abasalla

y errando el q’ nunca calla

el q’ mas habla mas yerra

Hoja 7. Medallón superior. En una rica estancia, un hombre se aleja de otro que permanece de pié y con vista al espectador.

Alter, Alterius de trahit27

La murmurasion se ataja,

porqe la razon la obliga

y el qe en murmurar travaja

en otro ojo ve Paja

y no ensobre sí la viga

Medallón inferior. En un jardín adornado con árboles frutales, aparece un cordero.

Hodie et quotidie perdam28

El daño esta cierto y claro

en el que tiempo no gana

el descuido custa caro

y assi vusca oi el reparo,

no de mañana en mañana

Hoja 8. Medallón superior. Dos niños contemplan cómo un cuervo ha entrado a la habitación en que se hallan.

Non amplius niger29

Si es negra tu suerte, calla

q’ en el q’ otra busca, observo,

el herror q’ le abasalla

i en medio de esta Batalla

no sera mas negro el cuerbo

Medallón inferior. Un plácido jardín es el escenario de un hombre perseguido por una monstruosa bestia.

Juge si vinceres vis30

Nunca la verdad convence

si con la malicia arguye

nadie de ella triunphar piense

que la ocacion no la vence

sino solo el q’ la huye

Hoja 9. Medallón superior. Una dama y un caballero platican en una elegante estancia.

Verbun nequam Simili31

De la injuria en el exeso

la voz con el eco lucha

el qe se habla haze regreso

al que lo dise i por eso

qn mal habla mal escucha

Medallón inferior. En un bosque se desarrolla una escena de cacería. Un hombre en su cabalgadura persigue a un par de liebres.

Neutrum capit32

Sola una empresa te obligue

para salir con fortuna

la codicia se mitigue

porque qn dos liebres sigue

no podra alcanzar alguna

Hoja 10. Medallón superior. Desde una ventana, una mujer observa cómo un hombre armado con garrote persigue a otro asustado personaje.

Ab extra ejicitur extra33

Si descuidado te encuentro

te doi por perdido ya

y saliendo de tu centro

no busques el daño dentro

porque de fuera vendra

Medallón inferior. En un jardín, un caballero elegantemente vestido observa la formación de una enorme fogata que representa una aparición demoniaca.

Nec circa, neclonge34

En huir de el grande bien hazes

y mas si acercarte sueles

estando en cuerdos disfrazes

ni tan cerca qe te abrazes

ni tan lexos que te yeles

Hoja 11. Medallón superior. En el interior de una habitación, un asno marcado mira los libros guardados en una hermosa estantería.

Copiat, qui potest35

Si ignoras ô entiendes mal

pierdes de sabio el laurel

en tus dudas desigual

q’ no es culpado el panal

porq’ se hizo la miel

Medallón inferior. Un caballero elegantemente ataviado, abre sus brazos.

Volens omnia, cuneta perdit36

El ambicioso se muerde

si de tener yerra el modo

mas, sera vien qe se acuerde

que todo lo que pierde

aquel que lo quiere todo

Hoja 12. Medallón superior. Un hombre porta una vara de medidas con la que parece medir al niño que le acompaña.

Tua metieris, mensura37

Quando notar a otro quieres

ba tu dictamen perdido

porque seas tu quien fueres

con la bara que midieres

con esa seras medido

Medallón inferior. En un bosque, un pastor cuida a su rebaño.

Ad quide, neçodor nec fotor38

Lo racional siempre hable

qe es lo qe en el hombre exede

y en quien le falta es provable

una vida vejetable

con qe ni huele, ni hiede


Notas


1La presente versión presenta algunos cambios.

2. Al parecer, la palabra biombo proviene "del japonés byo, protección y bu, viento; protección contra el viento. De oriente pasó a Portugal donde le fue añadida la m epéndica portuguesa convirtiéndola en biombo" vid: Marita Martínez del Río de Redo y Teresa Castelló Yturbide, Biombos mexicanos, México, INAH, 1972: p. 11.

3. Vid un profundo estudio sobre estas obras de Juan Correa en: Maria Josefa Martínez del Río de Redo, "Dos biombos con tema profano", Juan Correa. Su vida y su obra, t. IV, v. II, p. 453-468.

4. Ibidem: p. 458.

5. Sebastián, Santiago, El barroco iberoamericano. Mensaje iconográfico, Madrid, Ediciones Encuentro, 1990.

6. Andrea Alciato, Emblema liber, 1531.

7. Ibidem, p. 76-79. El biombo, pintado en óleo sobre tela, consta de 12 hojas que miden desde su base, 245 cm. A su vez, cada hoja tiene un ancho de 42 cm, por lo que la longitud total del biombo abarca 504 cm.

8. El 10 de noviembre de 1755, Agustín de Ahumada y Villalón, marqués de las Amarillas recibió el cargo de virrey de la Nueva España. (cuadragésimo segundo)

9. Marita Martínez del Río de Redo y Teresa Castelló Yturbe localizan a esta obra en la primera mitad del siglo XVIII. Vid: Ibidem, p. 76.

10. Ambas obras en el Museo del Prado.

11. Fernando Alencastre Noroña y Silva, duque de Linares y marqués de Valdefuentes, recibe el cargo de virrey de la Nueva España (trigésimo quinto) el 15 enero de 1711.

12. Juan de Acuña, marqués de Casafuerte recibe el cargo de virrey de la Nueva España (trigésimo séptimo), el 15 de octubre de 1722.

13. Francisco de Güemes, Conde de Revillagigedo, es nombrado virrey de la Nueva España (cuadragésimo primero) hacia el 9 de julio de 1746)

14. Cristóbal Gutiérrez de Medina, Viaje del virrey marqués de Villena, introd. y notas de Manuel Romero de Terreros, México, Imprenta Universitaria, 1947: p. 63-64.

15. [Perder la vida por lucrar poco]. De el mucho logro en el ansia/siempre la codicia abusa/y es conocida ignorancia/porque la poca ganancia/la mucha perdida excusa. Tema: Lucro inútil.

16. [Sordera insolente]. Necedades no te opriman/si de discreto te precias/que éstas en nada se estiman/y a oídos sordos no lastiman/jamás las palabras necias. Tema: La discreción.

17. [La virtud como la salud]. En este mundo engañoso/anda el discurso perplejo/sin quererse fiar, dudoso/ni de la virtud del moso/ni de la salud del viejo. Tema: La apariencias engañan.

18. [Alarde del encanto]. La modestia en traje y trato/es para el hombre advertido/y del vano desbarato/en palabras y aparato/dicen que mas es ruido. Tema: La modestia.

19. [Reza y trabaja]. Muy poco premio se alcanza/solo en el trabajo dando/nunca así el hombre descansa/que el logro de la esperanza/se consigue a Dios rogando. Tema: Trabajo en tanto obras no valen a los ojos de Dios.

20. [*] Mucho consigue quien tira/a el bien que lograrse pueda/cuando a otro fin no conspira/que el que adelante no mira/de ordinario atrás se queda. Tema: La prudencia.

21. [Cree en las obras]. Hacer no ofrecer favores/el que es discreto aprendió/porque desterrando errores/obras sólo son amores/que buenas razones no. Tema: las obras por encima de las palabras.

22. [No escupir al cielo]. Vituperar sin recelo/a el Mayor locura es clara/y advierte que en tal anhelo/a quien escupiere el cielo/cae la saliva en la cara. Tema: La blasfemia es locura.

23. [*] Teme un contrario vaivén/cuando a otro le hicieres mal/pues está seguro quien/a otro techo le hace bien/siendo el suyo de cristal. Tema: La transparencia de las obras.

24. [Ambos caen]. De una duda en la porfía/el Sabio solo te advierta/que cuando a el necio se fía/y un ciego a otro guía/la caída de ambos es cierta. Tema: El mal camino, la mala guía.

25. [Amplio pero abrazable; el que mucho abarca poco aprieta]. El que todo lo procura/tiene de necio la marca/quererlo todo es locura/y así muy poco asegura/el hombre que mucho abarca. Tema: Prudencia en el trabajo.

26. [El silencio lo es todo]. De este mundo en la batalla/la lengua da mayor guerra/el silencio la avasalla/y errando el que nunca calla/el que mas habla mas yerra. Tema: el silencio prudente.

27. [Del trato de otros]. La murmuración se ataja,/porque la razón la obliga/y el que en murmurar trabaja/en otro ojo ve Paja/y no sobre sí la viga. Tema: La murmuración.

28. [Todos los días algo se pierde]. El daño esta cierto y claro/en el que tiempo no gana/el descuido cuesta caro/y así busca hoy el reparo,/no de mañana en mañana. Tema: No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.

29. [No hagas más triste tu suerte]. Si es negra tu suerte calla/que en el que otra busca observo/el error que le avasalla/y en medio de esta Batalla/no sera más negro el cuervo. Tema: No ayudar a la infortuna.

30. [Si los venciste, únetelos*] Nunca la verdad convence/si con la malicia argüye/nadie de ella triunfar piense/que la ocasión no la vence/sino solo el que la huye. Tema: La verdad todo lo vence.

31. [*] De la injuria en el exceso/la voz con el eco lucha/el que se habla hace regreso/al que lo dice y por eso/quien mal habla mal escucha. Tema:

32. [*] Sola una empresa te obligue/para salir con fortuna/la codicia se mitigue/porque quién dos liebres sigue/no podrá alcanzar alguna. Tema:

33. [*] Si descuidado te encuentro/te doy por perdido ya/y saliendo de tu centro/no busques el daño dentro/porque de fuera vendrá. Tema:

34. [*] En huir del Grande bien haces/y más si acercarte sueles/estando en cuerdos disfraces/ni tan cerca que te abraces/ni tan lejos que te yeles. Tema: Huir del mal.

35. [*] Si ignoras o entiendes mal/pierdes de sabio el laurel/en tus dudas desigual/que no es culpado el panal/porque se hizo la miel. Tema: Sobre el buen entendimiento.

36. [Quién todo lo quiere, todo lo pierde]. El ambicioso se muerde/si de tener yerra el modo/mas sera bien que se acuerde/que todo lo que pierde/aquel que lo quiere todo.

37. [Mídete]. Cuando notar a otro quieres/va tu dictamen perdido/porque seas tu quien fueres/con la vara que midieres/con esa seras medido.

38. [*] Lo racional siempre hable/que es lo que en el hombre excede/y en quien le falta es probable/una vida vegetable/con que ni huele, ni hiede.




Escrito por Pedro Angeles

03/26/2007 a 12:24 am

3 comentarios

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  1. Toda una dificultad el tratar sobre la problemática de los derechos de reproducción. En este caso, el biombo es de colección particular, pero por su puesto, puedes acudir a la bibliografía citada en donde existen reproducciones de esta obra.
    Saludos

    Pedro Angeles

    01/16/2008 a 7:29 pm

  2. Silere tutum = Callar es seguro

    Pepe Rey

    01/01/2009 a 2:49 pm

  3. Gracias Pepe, como vez, de latín poco.
    Muchos saludos
    Pedro

    Pedro Angeles

    01/06/2009 a 10:21 am


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