Notas, de tan dispersas. . .

Una pintura del siglo XVIII

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Una pintura del siglo XVIII: La Destrucción de la misión de San Sabá y martirio de los padres fray Alonso Giraldo de Terreros y fray José de Santiesteban.1

Pedro Ángeles Jiménez

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La mañana del 16 de marzo de 1758 un numeroso grupo de indígenas bien provistos con arcos, flechas y armas de fuego llegó intempestivamente a los límites de la misión de San Sabá. Según los testimonios de la época, se trataba de gentiles “reconocidos por texas, comanches, tancagues y otros de la tierra adentro desta parte del norte”,2 que lejos de quererse reducir al abrigo de la misión y las generosas promesas de los españoles, arrasaron a sangre y fuego el todavía precario establecimiento.

La historia de ese hecho es un tópico bastante conocido en la historia texana. De ello dan testimonio, entre otras publicaciones, un libro de Robert S. Weddle3 y un articulo de Sam D. Ratcliff4, quienes recogen buena parte de la abundante documentación que se generó en torno al tema, así como la noticia de una pintura de grandes dimensiones5, representación conmemorativa de aquel acontecimiento y objeto del presente trabajo.6

En ella, aparecen de cuerpo entero los retratos de fray Alonso Giraldo de Terreros, presidente de la misión y primo del rico minero Pedro Romero de Terreros, y fray José de Santiesteban, predicador originario de la provincia de Navarra. En su conjunto, los retratos se muestran como dos columnas que enmarcan un gran paisaje; esculturas impávidas, alejadas del doloroso sufrimiento humano y más arregladas a la contemplación de lo divino. Las heridas sobrepuestas en sus personas, funcionan como símbolos que muestran la forma en la que ambos personajes fueron martirizados: fray Alonso, atravesado por balas, una flecha, su báculo y una lanza; fray José, con disparos y un cuchillo que refiere cómo le fue cortada su cabeza.

A los pies de cada religioso, el pintor trazó una cartela barroca, la cual se utilizó, como convencionalmente se hacía en la pintura de retrato novohispana, para hacer una breve semblanza de los personajes en cuestión. Destaca también, en el centro, otra gran cartela mixtilínea donde los diversos pormenores que se desarrollan en los planos internos de la pintura, se arreglaron conforme a las letras del alfabeto, que destacan pintadas en rojo al inicio de cada uno de los puntos consignados.

En contraste con la línea vertical marcada por las figuras de los frailes retratados, o la horizontal formada por las cartelas, en el hermoso paisaje que funciona como fondo,se observa un dinámico juego de líneas que convergen en la imagen de la misión, centro de la composición y punto donde se concentra la mayor parte de las escenas que se narran en la pintura. Según la mencionada cartela, los cuatro primeros incisos detallan escenario del drama: A. el presidio de San Luis de las Amarillas, B. el camino entre el presidio y la misión, C. el río de San Sabá, D. la misión, su estacada, iglesia y jacales.

Los incisos restantes narran la secuencia de la historia: E. cómo distintos agrupamientos indígenas asediaron la misión, F. El Capitán Grande, jefe de los ejércitos G. cómo fue cercada la misión, H. el recibimiento de los indios por parte de fray Alonso Giraldo de Terreros, I. cómo fueron muertos fray Alonso y un soldado, J. una escaramuza entre indígenas y un grupo de españoles enviados desde el presidio de San Luis de las Amarillas, K. cómo un soldado español sobrevivió a la escaramuza pudo matar a muchos de sus atacantes, L. cómo se rechazó el primer ataque, M. el incendio de la misión, N. el martirio del padre Santiesteban, O. el escarnecimiento de un estandarte con la imagen de la Virgen del Refugio, patrona y protectora de la misión, P. cómo al anochecer pudieron huir algunos sobrevivientes. Q. la muerte del mayordomo de la misión y finalmente R. su saqueo.

La pintura resulta un tiempo detenido, un escenario en donde el artista acomodó las escenas de su historia, la cual sólo se activa cuando el espectador escudriña los pasos que sigue el orden trazado por la gran cartela central. De esa manera, la totalidad del paisaje se conforma en un mapa imaginario, un lugar en donde se arreglaron alfabéticamente los hechos de la tragedia de San Sabá, y en donde, salvo los retratos de los padres Alonso Giraldo de Terreros y José de Santiesteban, al pintor no le interesó caracterizar a sus personajes. La cartografía imaginaria obedece los lineamientos de la historia, y los personajes son los hábiles trazos que la representan. No obstante, el artista logró ejecutar un paisaje bien integrado, donde el cielo y sus nubes, las montañas, el río y la vegetación, se presentan hábilmente sobrepuestos, creando en la estrecha franja de un horizonte muy elevado, la ilusión de profundidad.

La forma como se hilvana la historia de la misión de San Sabá no resulta extraña en el entorno de la pintura novohispana. Se encuentra, por ejemplo, en diversas obras del siglo XVII cuya temática se refiere a la historia de la conquista de México, entre las que se puede mencionar uno de los biombos de la conquista de Fomento Cultural Banamex, o bien los enconchados que pertenecen al museo Franz Mayer.

Igual que en el cuadro de San Sabá, en las obras mencionadas los pasajes de la conquista se estructuran a partir de una secuencia predeterminada, la cual es posible observar, para el caso de los enconchados, en sus cartelas. El biombo, en cambio, ha perdido -acaso con alguna de sus hojas-, la explicación de la sucesos que ilustra.

Si bien la secuencia y la manera de concebir los grupos es común en las obras referidas, se ha de notar que a diferencia de las pinturas de la conquista de México, la Destrucción de la misión de San Sabá… no estructura su narración en torno a un hecho lejano en el tiempo, recreación del mundo criollo, como la obra de Antonio de Solís7, que muestra los grandes momentos de la más grande epopeya del mundo novohispano.

Pocos días después de la destrucción de la misión de San Sabá, fray Miguel de Molina8, uno de los afortunados sobrevivientes, escribió una detallada relación de los acontecimientos. Al leer el documento de Molina, resulta difícil desligar su vívido testimonio de la representación lograda en la pintura. Por ello, sería necesario considerar que al presentarse fray Miguel en la ciudad de México a rendir testimonio ante las autoridades virreinales y de su orden, fuera invitado por don Pedro Romero de Terreros para señalar o corregir directamente, los detalles narrados en la obra que se realizaría a su costa9.

No obstante, aún cuando se trata de dos versiones de una misma historia, entre el documento de Molina y la pintura se advierten notables diferencias. Una, la narración, jamás abandona la función de informe testimonial, en donde se debía rendir puntual cuenta de las personas que murieron en el embate, quiénes sobrevivieron, cómo fue el asedio, o bien brindar una opinión autorizada sobre la posibilidad de continuar con las labores misionales en esa región. Por su parte la pintura, a más de conmemorar a una flor de santidad perteneciente al linaje de los Romero de Terreros, recrea la misma historia para proyectarla hacia el contexto de una historia más amplia. Al representar el martirio de los religiosos, une a sus protagonistas a la amplia galería de frailes que murieron por la predicación del Evangelio, y con ello, entrelaza su historia en el contexto de la Historia misma de la Iglesia.

La Destrucción de la misión de San Sabá… se convierte de esta forma, en un significativo testimonio, en un mapa imaginario cuya historia nos impacta todavía.

 

Destrucción de la Misión de San Sabá

Anónimo, Destrucción de la Misión de San Sabá y martirio de los padres fray Alonso Giraldo de Terreros y Fray José de Santiesteban. Obra actualmente exhibida en el Museo Nacional de Arte de la Ciudad de MéxicoNotas:

1 He tenido la oportunidad de trabajar la pintura de la Destrucción de la Misión de San Sabá en distintas ocasiones, la primera, en un artículo citado aquí en la nota 6, y además en otro artículo extenso, publicado el año 2000: “Entre apaches y comanches: algunos aspectos de la evangelización franciscana y la política imperial en la misión de San Sabá”, Nómadas y sedentarios en el Norte de México; homenaje a la Dra. Beatriz Braniff Cornejo, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas, Instituto de Investigaciones Históricas, Instituto de Investigaciones Antropológicas: p. 419-439. Sin ser especialmente un resumen de ambos trabajos, éstas breves notas se leyeron el 28 de enero de 1995 en la en la 83rd Annual Conference del College Art Asociation, en San Antonio, Texas, recordando ahora con agradecimiento a la Mtra. Elena Isabel Estrada de Gerlero, quien promovió con su interés mi participación en ese evento.

2. “Carta del coronel Diego Ortíz Parrilla al guardián del colegio de San Fernando, a la que agrega el testimonio de fray Miguel de Molina sobre la muerte de los padres Alonso Giraldo de Terreros y José de Santiesteban”, Archivo Franciscano de la Biblioteca Nacional, México, caja 6, exp. 140, f. 12.

3. Robert S. Weddle, The San Sabá Mission Spanish Pivot in Texas, Austin, University of Texas Press, 1964.

4. Sam D. Ratcliff, “Escenas de Martirio”: Notes on The Destruction of Mission San Sabá”, Southwestern Historical Quarterly, Texas Western Histórical Asociation, abril de 1991, p. 506-534.

5. La pintura mide 211 x 292 cm.

6. Un artículo más amplio sobre esta pintura puede verse en: Pedro Angeles Jiménez, La Destrucción de la misión de San Sabá y martirio de los padres fray Alonso Giraldo de Terreros y fray José de Santiesteban: una historia, una pintura”, Memoria, México, Museo Nacional de Arte, n. 5, 1994: p. 5-33.

7. Antonio de Solís, Historia de la conquista de México, población y progresos de la América Septentrional, conocida por el nombre de Nueva España, primera edición impresa en Madrid, por Bernardo de Villa-Diego, el año de 1684.

8. Fray Miguel de Molina fue un maestro misionero de origen español. Llegó a la Nueva España junto con fray Junípero Serra. Después de haber sido presidente de las misiones de Sierra Gorda, pidió a las autoridades del colegio de San Fernando licencia para regresar a su provincia de Valencia.

9. En un artículo dedicado al lienzo sobre la destrucción de San Sabá, Manuel Romero de Terreros declara que durante muchos años, dicha obra se conservó en la capilla de la Hacienda de Xalpa, Estado de México, propiedad de los Condes de Regla. Vid: Manuel Romero de Terreros, “La misión franciscana de San Sabás en la provincia de Texas, año de 1758″, Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, n. 36, v. IX, 1967: p. 54-55.

 

Links:

 

Mission San SabáSan Saba Mission and Presidio

Escrito por Pedro Angeles

06/08/2007 a 3:19 am

2 comentarios

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  1. Yo conozco la hacienda de xalpa en el estado de méxico y que fue propiedad de pedro romero de terreros. En ella creció parte de mi familia

    David

    04/08/2008 a 10:17 am

  2. Gracias por tu comentario. Saludos

    Pedro Angeles

    04/12/2008 a 10:19 am


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