San Miguel del Milagro en el entorno de la religiosidad novohispana

Pedro Ángeles Jiménez


Ir a San Miguel del Milagro


Para llegar a San Miguel del Milagro, se toma en la carretera a Puebla la desviación de San Martín Texmelucan a Tlaxcala, y por la carretera vieja, uno se encamina hacia Santa María Nativitas. Desde pronto, los letreros azules de Antropología, anuncian dos fulgurantes puntos de interés: Cacaxtla y Xochitécalt. Indiscutiblemente la ruta centran su atención en esos extraordinarios sitios arqueológicos, quienes como foco de nuevos peregrinajes, hacen olvidar a los fuereños caminos que en otros tiempos tuvieron su importancia.

Otro hecho corrobora las dificultades del arribo a San Miguel: Sin otro aviso a lo largo del camino, y casi siempre oculto por una terminal de “peseras”, se encuentra un solitario y desparpajado señalamiento que anuncia discretamente, en la misma desviación de Cacaxtla y a un kilómetro de distancia, a San Miguel del Milagro.

Por supuesto lo que no dicen los señalamientos lo recuerda a cada momento todo tipo de transporte que uno vea en contrasentido: la geografía de la región, sus puntos de interés, condensados como en todo lugar, bajo la sabia sentencia de las necesidades.

Pero ir a San Miguel del Milagro no fue siempre como un regalo extra, como un delicioso lugar cercano a vistosas y monumentales ruinas. Hubo tiempos en que la devoción al santo príncipe de los arcángeles fue norte completo de esa región de hermosos valles. Entiéndase que mis palabras no tienen la idea de obviar el hecho de que, hoy en día, muchos saber ir a San Miguel del Milagro.

Se calculan en doscientos mil los peregrinos que cada año visitan este Santuario… sobre los meses de septiembre y octubre… (señala el librito devocional que cualquiera pueden adquirir en la tienda de estampas y recuerdos) Procedentes del Estado de México, Puebla, Morelos, Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, Querétaro, y a veces extranjeros1

Es muy probable que la fe y la devoción tengan, por encima de la frivolidad de un viaje de fin de semana o el conocer un sitio curioso, un lugar de preferencia entre la motivación de tales muchedumbres. Todavía los párrocos se afanan, tal como escuché, en señalar a su feligresía que antes de visitar en cualquier santuario la imagen que se ostenta como titular, se debe escuchar misa y rendir tributo al Santísimo cuando, sin considerarlo ofensa, muchos se apuran a visitar al santo Arcángel para tocar su manto, o a obtener siquiera un poco del agua del pocito que promete conceder favores extraordinarios. Seguido, es posible encaminarse a donde se ensancha la barranca para, en los numerosos puestos, abastecerse de viandas, dulces, artesanías y otros recuerdos.

Por las inmediaciones


Tres son los poblados más próximos a San Miguel del Milagro: Santa María Nativitas, Santiago Michic y San Miguel Xochitecatitla. Todos ellos dejan ver en sus parroquias dignos ejemplares de un buen arte religioso. A primera vista, su arquitectura se define por fachadas sobrias, cúpulas vistosas y en el juego de pesos y estructuras, sobresalen con mixtilíneos y vistosos contrafuertes.

El asiento de Nativitas se registra como el más antiguo. Ya en 1528 se pone en relación la existencia de un modesto convento franciscano que posiblemente se abandonó y demolió para levantar en el siglo XVIII -acaso en la época de la secularización- la flamante parroquia bajo la advocación de la Virgen.

Su sobria fachada de cantera gris no desmiente su filiación con fachadas de la ciudad de Puebla, y apenas con algún requiebro se devanea con el barroco. En el interior se advierten remodelaciones modernas que no obstante, respetaron el único vestigio evidente del edificio frailuno del siglo XVI: un juego de pilas bautismales y al fondo, en el presbiterio, un retablo estípite en el que se observan de buena mano, seis cuadros con escenas de la vida de la Virgen acompañadas de un Cristo crucificado y coronado por la Trinidad y senda escultura de San Miguel.

De hecho -ya en las proximidades de su fiesta- San Miguel vestido con sus mejores galas, se encuentra listo para asistir en andas a diversas proseciones.

Santiago Michic tiene una parroquia más sencilla. En su fachada blanca rivalizan una torre más alta y más moderna con otra pequeña con columnas salomónicas, que para mi gusto se integra de mejor forma a la proporción del imafronte. En su interior, extrañamente bajo, salta a la vista una reforma realizada en el siglo XIX que transformó el presbiterio y su retablo mayor, pero respetó dos colaterales dedicados a la Virgen: uno estípite que hoy ostenta la omnipresente advocación de Guadalupe, y otro salomónico que resguarda el Sagrado Corazón de María.

Patrón de España y guerrero de mil batallas, el santo apóstol no podía dejar inadvertido a San Miguel su compañero de armas, así fuera en la modestia que permite el lienzo que se presenta. Cabe la acotación de que la iconografía de San Miguel ligado a las ánimas del purgatorio, San Miguel conductor de almas, se extendió durante el siglo XVII y XVIII con bastante éxito, como lo muestra un hermoso retablo salomónico del convento de Quecholac, otra pintura con el mismo tema cita en el presbiterio del convento de Acatzingo, o el sorprendente San Miguel que realizara Cristóbal de Villalpando sobre la primera década del siglo XVIII, para la remota parroquia de Santiago Tuxpam, (Michoacán).

En las proximidades de San Miguel del Milagro también es posible visitar otro pequeño relicario: San Miguel Xochitecatitla es todo cúpula y en su interior nos aguarda un retablo estípite donde el arcángel comparte nichos y peanas junto con la Trinidad, la Virgen Purísima y el resto de los siete príncipes.

La sabia geografía lugareña se convierte en un espejo de la alta jerarquía del cielo. Encontramos bajo el manto Altísimo la presencia de la Virgen, los arcángeles mayores presididos por San Miguel, y al apóstol Santiago.

Ya Justo Eusebio Nierember apuntaba hacia 1643 un hecho por demás curioso: siendo Santiago patrono de conquistas y reconquistas, santo militar mata moros y mata indios, España y sus dominios parecían olvidarse de quien era figura más elevada:

estaba como quejoso San Miguel del rey de España, que se olvidaba de él2

De manera equilibrada Nieremberg se preocupa por limar esos celos celestiales afirmando, como bien acota Eduardo Báez:

que cuando el apóstol capitaneaba los soldados españoles lo hacía como adelantado y con un tercio de ángeles que San Miguel le tenía prestados.3

Santiago podía ser patrono de España, San Miguel lo era de la cristiandad y su carácter militar se convirtió en norte y manto protector de la iglesia postridentina. Así lo entendió la Nueva España del siglo XVII y si el caballero Santiago señoreó durante el siglo XVI con sus repetidas apariciones en el fragor de la batalla por la conquista, el siglo XVII fue afortunado testigo de la milagrosa aparición de San Miguel para la consolidación de su culto y la erradicación de los muchos vestigios idolátricos en que continuaban incurriendo numerosos indios.

San Miguel en el entorno del siglo XVII


El tiempo de tan singular acontecimiento lo sitúa el padre jesuita Francisco de Florencia de magistral manera:

Corría el siglo presente el año de 1631, en que gobernaba la nave de San Pedro en Roma el Santísimo Padre Urbano Papa VIII. Tenía el centro de nuestra monarquía española y el imperio de las dos Américas el señor Felipe IV de este nombre: Virrey y Capitán General de esta Nueva España don Rodrigo Pacheco, Marqués de Cerralvo: Arzobispo de México, don Francisco de Manzo y Zúñiga; Obispo de Puebla de los Angeles, don Gutierre Bernardo de Quirós, cabezas todas muy superiores por su alta nobleza y soberanía de prendas y de talentos, cuya concurrencia hizo si no mayor, más plausible el milagroso suceso de ésta historia que comenzó así4.

Urbano VIII, gran administrador preocupado por la institucionalización de la religiosidad, puso especial acento en la conformación de la Congregación de Ritos. Fue de su mano que por todo el orbe, quienes escribieran sobre asuntos de santos o milagros debían someterse a formal “protesta” cuya pauta repite Florencia en las primeras páginas de su obra relacionada con el santo arcángel.

Protesta del autor

En conformidad de los derechos de su Santidad Urbano VIII, de 1625 y 1631 advierto y protesto, que cuando en este libro, con ocasión de la vida que escribo de Diego Lázaro de San Francisco, indio, se pusieron algunos elogios, así de el dicho servidor de Dios como de otras personas, que tocan a referir santidad, martirio, éxtasis, revelaciones o milagros no estando canonizadas o beatificadas por la iglesia, no pretendo prevenir el juicio de la Santa Sede Apostólica y protesto que no es mi ánimo se les de más fe que la que se da a historias de noticias piadosas, que como humanas son falibles. Y así todo lo que aquí he dicho lo sujeto a la corrección de la Santa Madre Iglesia y lo pongo debajo de su censura.5

Una protesta similar debieron utilizar los autores que en medio de una poco contenida religiosidad, vieron nacer procesos tan importantes y de alcance continental como el culto Santa Rosa de Lima y el de la Virgen de Guadalupe, o de orden más regional como el de Felipe de Jesús, la Virgen de los Remedios sin dejar a un lado a místico eremita Gregorio López o al caminero franciscano Sebastián de Aparicio.

Reacomodo y depresión


Para fines del siglo XVI ya era evidente que la población indígena habían sufrido una notable contracción a raíz de las recurrentes epidemias. La más terrible fue la gran epidemia de matlazahuatl (tifus exantemático) desatada entre 1576 y 1581. Según testimonios de la época, en ella murieron dos millones de indios. Si bien el número puede resultar inexacto, lo cierto es que para 1630 se registra el nivel más bajo en el índice de población indígenas. Según los cálculos era posible que para ese momento no llegaran a sumar más de 1.200,000 indios. A partir de entonces hubo una lenta pero continua recuperación que pudo llegar hasta los dos millones hacia 1680.

A lo largo de esta centuria continuaron las epidemias, si bien no ya con la mortífera frecuencia e intensidad del siglo pasado, pero a cambio, y como contrapeso a la expansión colonizadora hacia el norte de la Nueva España, en busca de ricos minerales de plata, se dieron numerosas rebeliones indígenas, sobre todo entre la población chichimeca del norte. Por otro lado, se tuvo que soportar la repetida incursión de piratas en las costas novohispanas. Campeche, Veracrúz, Acapulco y otros puertos fueron presa, y a veces trofeo, de piratas como Cornelius Holz “pata de palo”, Lorenzo Jácome “Lorencillo”, Francis Drake, Nicolás Agramont, o ‘El Mulato”, a quienes ni la famosa armada de Barlovento pudo mantener completamente a raya.

La naturaleza también se mostró rigurosa para los hombres de aquel siglo. Entre 1629-1634, justo cuando se iniciaba el periodo más difícil para la economía novohispana del siglo XVII, se dio en la capital del virreinato una gran inundación cuyos estragos durarían varios años.

en septiembre de ese año llovió tanto, que la ciudad se anegó en los barrios en tres días y poco después subió tanto el agua, incluso en el centro, que tuvieron que cerrarse las iglesias y los comercios y el tránsito se comenzó a hacer en canoas.6

Debido a las consecuencias de la inundación, murieron cerca de treinta mil indios entre ahogados, aplastados por derrumbes y de hambre. De las veinte mil familias españolas y criollas que en la ciudad de México habitaban, sólo llegaron a quedar cuatrocientas .

Otros años vivieron historias similares, y a la gran inundación de 1629 se deben añadir las que se padecieron en 1604, 1607, 1647 y 1691. Las crecidas aguas provocaron malas cosechas, casas derruidas y fueron un factor más a tomarse en cuenta en varios de los severos desajustes socio-económicos como el motín de 1692, tristemente rememorado por don Carlos de Sigüenza y Góngora.

La lista de temblores registrados para aquel siglo no es menos abundante: 1610, 1611, 1612, 1619, 1630, 1636, 1640, 1653, 1655, 1663, 1667, 1668, 1672, 1678, 1679, 1680, 1681, 1682, 1689, 1690, 1692, 1693, 1695, 1697. En un documento fechado 20 de agosto de 1611, el padre fray Alonso Franco rememora:

fue muy notable; se sintió cerca de las tres de la mañana en la ciudad y su comarca, tan reciamente, que los viejos no recordaban haber oído hablar de otro semejante. Hizo mayores estragos fuera de la ciudad, aunque en ella cayeron edificios religiosos y murieron personas bajo lo derruido.7

Pero no todos fueron años de sombras. La inundaciones provocaron fuertes flujos de emigración hacia los valles de Atlixco, la ciudad de Puebla o el norte minero, impulsándose nuevos focos de desarrollo. Como en el caso de la población indígena, criollos, mestizos, negros, mulatos y otras castas también aumentaron en número y la ciudad de México, que saludó al siglo con los laudatorios versos de Bernardo de Balbuena, se mostraba orgullosamente viva y con monumentales relicarios construidos por sus cuatro rumbos.

En el aspecto intelectual el siglo XVII destaca especialmente, pues floreció en la Nueva España un grupo de intelectuales y de bibliotecas de la más notable calidad. Esa fue la época en que vivieron y produjeron la jerónima sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), don Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700), el jesuita Francisco de Florencia (1629-1695) el dieguino Baltasar de Medina (1634-1697) el mercedario fray Francisco Pareja (m. en 1687) y Agustín de Vetancourt, por solo mencionar a los más conocidos.

Desde Puebla, los jesuitas Francisco Ximénez y Alexandro Favian se carteaban con el célebre Atanacio Kircher para tratar algún asunto relacionado con la última obra publicada por el gran consejero de diversos papas, para pedirle algún dispensa especial en favor de algún convento de su ciudad, y por cuyas atenciones los poblanos mandaban al sabio un curioso tráfico de mercancías:

Sólo deseo una cosa (escribe el padre Ximénez), que Vuestra Reverencia me inscriba en el número de sus siervitos, y vea en qué y en donde pueda yo servirle; pues yo llevo a Vuestra Reverencia en el corazón y en las médulas de íntimo ánimo. Y, tan pronto como se diere la ocasión, enviaré chocolates, imágenes de plumas de diversos colores y algo de oro para aliviar la necesidad de Vuestra Reverencia en los libros que debe de escribir…8

El siglo XVII vio emerger otro fenómeno de importantes proporciones: el del criollismo, al que Edmundo O’Gorman considera que el resorte impulsor de la historia novohispana.9

El criollismo es, pues, el hecho concreto en que encarna nuestra idea del ser de la Nueva España y de su historia; pero ya no entendido como mera categoría racial o de arraigo domiciliario, ni tampoco como un “tema” más entre otros de la historia colonial, sino como la forma visible de su interior dialéctica y la clave del ritmo de su desenlace. Y así se disipa la imprecisa penumbra de los atisbos que sólo han sabido ver en el sordo y secular conflicto entre el gachupín y el criollo un pleito de ambiciones frustradas, de orgullo herido y de resentimientos.10

Por otra parte hacia mediados del siglo XVII, muy ligado al fenómeno del criollismo, a tal punto que jamás podría deslindarse completamente cual depende de cual, se distingue el gran desarrollo del guadalupanismo. Hacia 1648 se publicó la obra de Miguel Sánchez titulada Imagen de la Virgen María Madre de Dios de Guadalupe celebrada en su historia con la profecía del capítulo doce del Apocalipsis, a la que continuarían las obras de Lasso de la Vega, Luis Becerra Tancó y Francisco de Florencia, quienes fueron, en palabras de Francisco de la Maza, los evangelistas guadalupanos. Escribe el mismo de la Maza en torno a las obras que estos notables escritores produjeron:

Ahora bien, ¿son todo esto delirios teológicos de bachilleres barrocos?. No. La Nueva España está dejando de ser “Nueva” y de ser “España”, en esta segunda mitad del siglo XVII y pugna por una personalidad propia y diferente de la Vieja España. Es esto el balbuceo de una nueva sensibilidad que necesitaba expresarse de alguna manera. Cada época habla como puede y en estos teologismos se esconde una intuición espléndida que inicia una esperanza de intereses comunes, independientes y radicales. A esto, precisamente, llamamos nacionalismo.11

Tales fueron los tiempos que eligió san Miguel para manifestarse, y uno de los evangelistas guadalupanos, Francisco de Florencia, se encargó de escribir sobre el prodigio.

Florencia nació en 1620 y murió en 1695. Alumno del colegio de San Ildefonso, entró en la compañía de Jesús en 1643 y se distinguió en ella como maestro de teología, orador, hagiografo e historiador. En 1668 fue procurador de su provincia en Roma y residió algunos años en Sevilla fungiendo como procurador de todas las provincias jesuitas de Indias. A Florencia se deben muchas de las más interesantes obras que detallas la religiosidad de su siglo: un Menologio de los varones más señalados en perfección religiosa de la Provincia de la Compañía de Jesús de la Nueva España (1661), Historia de la Provicnia de la Compañía de Jesús den Nueva España (1694). La Estrella del norte o historia de N. Señora de Guadalupe (1688), el Origen de los más insignes santuarios de la Nueva Galicia (1694), la Narración maravillosa de la aparición de San Miguel del milagro, y el famoso Zodiaco Mariano (1755), recopilación de las principales devociones de la Virgen que para su momento habían arraigado en la Nueva España.

Resultan notables algunas similitudes de varias de las historias detalladas por Florencia: En los casos de la Virgen de Guadalupe, en Ocotlán y los Remedios, por ejemplo, un indígena es el protagonista de las apariciones, y bien lo advierte Florencia cuando habla sobre los tres indios no más favorecidos que Diego Lázaro.12Como para San Miguel, el pozo de agua, que a la postre mereció en todos los casos la erección de un edificio para su resguardo, es también otro elemento necesario. Tiempos de crisis se resguardan en sus mitos, en su fe, y toman de alguna forma estructuras parecidas.

Durante el siglo XVII y con el impulso del celebérrimo don Juan de Palafox y Mendoza, San Miguel se convirtió en un extraordinario centro de peregrinación. A ese obispo también se debió la construcción del actual santuario y una hospedería, y hacia 1643 fue él quien expidió un decreto para conformar la información jurídica de la aparición y los milagros. En una pastoral fechada en 1641 el obispo preguntaba con elocuencia:

¿Los de Puebla y los de este reino, qué debemos ser con el soberano Arcángel? Ya lo dijo el Santo Patriarca Bruno: muy agradecidos, muy fieles y leales al santo13.

Y así lo corrobora la extendida iconografía que propició la devoción del santo arcángel, en los linderos de muchas iglesias de la zona de Tlaxcala y Puebla.


Notas


1. Francisco de Florencia, Narración de la maravillosa aparición de el Arcángel San Miguel del Milagro, Introd. y notas de Luis Nava Rodríguez Pbro., México, Diócesis de Tlaxcala, 1992.

2. Juan Eusebio de Nieremberg, De la devoción y patrocinio de San Miguel, príncipe de los ángeles, antiguo tutelar de los godos y protector de la España. En que se proponen sus grandes excelencias y títulos que hay para implorar su patrocinio, México, por la viuda de Bernardo Calderón, c. 1643: en el prólogo s.p. Citado por Eduardo Báez Macías, El arcángel San Miguel. Su patrocinio, la ermita en el santo desierto de Cuajimalpa y el santuario de Tlaxcala, México, UNAM-IIE, 1979: p. 29.

3. Eduardo Báez, op. cit.: p. 29

4. Francisco de Florencia op. cit.: p. 33

5. Francisco de Florencia, op. cit.: p. 28.

6. Francisco de la Maza, La ciudad de México en el siglo XVII, México, FCE, 1985 (Lecturas Mexicanas: 95), p. 26-28.

7. María Concepción Amerlinck, Relación de movimientos sísmicos en la ciudad de México (1300-1900), México, departamento del Distrito Federal, 1986: p. 15-16.

8. Ignacio Osorio Romero, La luz imaginaria, epistolario de Atanasio Kircher con los novohispanos, México, UNAM-IIB, 1993: p. 5.

9. Edmundo O’Gorman, Meditaciones sobre el criollismo. Discurso de ingreso en la Academia Mexicana correspondiente de la Española, y Respuesta del académico de número y Cronista de la Ciudad, señor don Salvador Novo, México, Centro de Estudios de Historia de México Condumex, 1970: p. 24.

10. Edmundo O’Gorman, Meditaciones sobre el criollismo, México, Condumex, 1970: p. 25.

11. Francisco de la Maza, El guadalupanismo mexicano, México, Fondo de Cultura Económica, 1981: p. 60.

12. Francisco de Florencia, op. cit, p. 114

13. Ibid: p. 96.


16 comentarios en “San Miguel del Milagro en el entorno de la religiosidad novohispana

  1. Hola, Pedro, tu artículo me llamó la atención porque estoy investigando
    acerca de los santuarios religiosos en Tlaxcala, entre ellos, la Iglesia de San Miguel del Milagro.

    Visité el lugar y me gustaría saber si tienes información descriptiva alguna sobre los cuadros que adornan los costados de la iglesia y que según me contaron fueron restaurados recientemente.

    Sólo sé que son de 1724.

    Gracias, de antemano.

    Saludos :)

  2. yo hasta ase poco cono se al hermoso san miguel del milagro
    pero me impreciono a tal grado k loe buscado mucho pero para estos lados
    no lo conocen. yo soy d nogales sonora.
    como podria obtener un cuadro una imagen una estampa alguna oracion
    no se algo. mil gracias de antemano

  3. sin duda alguna soy debota de san miguel del milagro y es que como su nombre lo dice a mi me ha hecho muchos milagros desde hace 12 años comnece a ir a su fiesta pero como ya es tradicion iba caminando cada que era su fiesta tiene 2 años que ya no voy caminando pero voy en camion.
    es hermoso llegar a su altar y sentir la una presencia de paz y tranquilidad.
    ahora le he pedido un milagro se que este me hara feliz pues le he pedido me de la oportunidad de ser madre todavia no me lo cumple pero tengo tanta fe que asi será.
    le pido me de humildad esperanza pero sobretodo paciencia .
    gracias San Miguel del Milagro por los favores recibidos.

    • Hola no sé si lo vayas a leer, pero me gustaría saber cómo llegar ahí, al santuario, yo radico este momento en el DF, me gustaría ir….me podrías por favor orientar para llegar…..te lo agradecería mucho, no cuento con automovil propio, me llegaría en transporte público….

      • seguro hay comunicación´n directa a San Martín Texmelucan y de hay taxi o autobuses!

  4. Hoy en dia le agrdesco a SAN MIGUEL ARCANGEL pues me devociòn se debe, desde hace tres años cuando lo vicite por primera vez yo fui en peregrinaciòn para pedirle que me permitiera pasar mi examen de admision a la buap recuerdo q ese dia me fue dificil de llegar pero conforme nos ibamos acercando la ilusion de verlo fue mas emocionante.
    Pasaron aproximadamente unos cuantos meses cuando pude ver el resultado y la verdad que agradesco mucho el que me ayudo es un privilegio saber que tomo encuenta mi peticion les recomiendo que se encomienden a el pues solo el sabra lo que mejor te convenga y el momento preciso
    GRACIAS A SAN MIGUEL ARCANGEL .

  5. me gusta san miguel del milagro tlaxcala y conosco gente de alli pero tuve un robo y perdi el numero de las personas q conosco y no tengo como comunicarme en nopuedo obtener el numero me podria ayuda o decirme donde puedo buscarlo el numero nombre es Ivan benitez sartillo

  6. HOla

    Soy de argentina, me gustaría que me envían agua de la fuente de san miguel del milagro. El envío y los gastos se los pago por rapipago o pagofacil-

    Gracias.

    • Usted disculpara, pero yo no vivo o tengo mayor relación con el Santuario de San Miguel del Milagro si no es esta nota que escribí hace algún tiempo. Pienso que si busca en internet los datos de la parroquia podría tener algún éxito

      Muchos saludos y gracias por pasearse por aqui!

      Pedro Angeles

  7. Hola

    Estoy recopilado alguna informacin acerca de la aparicion de Miguel Arcangel y acerca de algunos escrito acerca de Juan y Pedro ; mi pregunta es? encontrare libros antiguos que hablen acerca de esta historia y lo que sucedio ahi? como una biblioteca en San Miguel del Milagro?

  8. buenas tardes deseo de corazón ir al pueblo de san miguel del milagro tengo fe y confianza en mi arcángel san miguel pero necesito saber si hasta ese pueblo llegan aviones desde Colombia hasta ese lugar quiero ir o como es el mecanismo para poder ir hasta su santuario por favor ayudenme a ser feliz que pueda llegar hasta ese lugar quiero ir para este mes que hago DIOS . denme pautas para trasladarme

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